Raúl Medina Fernández

“Como en todas las cosas tenemos que tener una disciplina para el amor. El amor no se fabrica, no es un hada que viene y nos toca para amar. La disciplina implica ordenar nuestro pensamiento para que el otro al que amamos, esté presente en nuestro pensamiento para poder gestar las acciones y comportamientos que nos permitan disfrutar de aquel que amamos. Si por las vicisitudes de la jornada sacamos de nuestra mente lo que amamos, difícilmente aparezcan las acciones, los comportamientos, las actitudes. Si cuando vamos a casa, después de un día agotador, no procuramos en la imaginación preparar el encuentro con el amado, seguramente ése encuentro no se produce, porque vamos a seguir enfrascados en lo nuestro, y no pensando que llegamos al lugar donde nos esperan con afecto, con cariño, con otra persona que quiere el encuentro con la persona amada”.

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