Paola del Bosco

“Por eso cuando uno se da cuenta que el amor además de sentimientos, es también una cuestión de intelecto y prudencia, y también de voluntad, y aquí llega la cuestión, se da cuenta que amar a alguien, no es sentirse bien con él, sino hacer sentir bien a otro. Cuando dos personas son capaces de tener esta misma forma de pensar, son dos personas que pueden casarse. Uno se siente bien con tantas personas y sin embargo no las quiere. Amar significa que el otro crezca, que el otro sea tal cual Dios lo ha pensado durante toda la vida, para que el otro se realice como es, lleno, único, irrepetible. Cuando somos capaces de vivir de esta manera, quizá la vida se nos haga más fácil y la del otro también”. (P. Ariel Busso)

“Este es un llamado que me hago a mi misma, y a todos los padres. Que descubramos, cuidadosamente, de manera esmerada, con precisión de órfebre todos los aspectos positivos de la personalidad del chico que está frente a nosotros para que nosotros lo eduquemos. Probablemente, es un trabajo que exige tiempo, exige atención, exige silencio, exige reflexión, pero no va a ser sin frutos. Por eso hay que esmerar esta capacidad de mirada interior, también de empatía, de sensibilidad como ellos sienten. Uno podría empezar esta búsqueda para el reconocimiento adecuado, con la pregunta ¿cuál es su don? Sé que tiene uno, en qué está haciendo bien las cosas, en cuáles aspectos espontáneos de su personalidad aparecen rasgos que son buenos para su crecimiento. Yo les aseguro, creo que puedo asegurarlo en un 100% que vamos a descubrir siempre algo”.

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