Josefina Semillán, Filósofa

“La construcción de las oportunidades tiene muchísimo que ver con la superación del individualismo, y la superación del individualismo tiene que ver con aprovechar bien el dolor. Quiero decir, que el dolor bajo cualquier forma social, estructural, física, bajo la manera de la enfermedad biológica o psicológica, lo que muestra claramente es que uno solo no puede superar nada, que uno solo aunque crea que lo hace solo está estimulado por alguien, o tiene una autoestima alta porque alguien lo ha entusiasmado a crecer, o tiene una herencia riquísima que es una buena infancia, porque es una riqueza para toda la vida. Nadie educa para la paz, sino fue educado desde la paz. Si el “para” es un fin, y va hacia la construcción de la paz, es posible porque tiene un piso, un terreno, un lugar concreto que fue un “desde”. En una casa que hay diálogo, que no se resuelven las cosas ni con la violencia, ni con la sorna, ni con la petulencia, ni con la omnipotencia, este es un “desde” pacificante que seguramente gestará sujetos que tiendan al diálogo, a la comprensión o al decir “no nos podemos poner de acuerdo pero esto no da pie ni a lastimar, ni a herir, ni a despreciar”. Ser simétricos con otros quiere decir, ser pares, iguales, no porque no tengan diferencias sino iguales en origen y en fin. En origen, porque ninguno se dio la vida a sí mismo. Allí tenemos una gran paridad en la que no pensamos habitualmente, y a partir de allí construimos diferencias por todos lados. Somos seres dados, quiere decir que puestos en el mundo y aparecidos, la pregunta y la respuesta de donde venimos corre a cargo en cada uno de nosotros. Y también nos morimos, nadie elige su propia muerte, ni cómo, ni cuando, ni dónde. Es absurdo que sujetos que hemos nacido pares iguales a todos los demás, aún los que creemos más disímiles y que moriremos en esa misma condición, dediquemos la vida a construir diferencias, oposiciones, violencias, incomprensiones, distancias.”

 “Todo hombre que nace, por lo menos desde un abordaje antropológico es la pulsión de dos grandes fuerzas: el Eros, que es la capacidad de amor, de construcción y el Tánatos, que habitualmente se traduce como muerte, pero que significa en un sentido más amplio todas las formas de construcción. Somos las dos fuerzas. Por eso apuesto fuertemente por la capacidad de aprendizaje, que estas dos fuerzas se regulen de tal modo que ese perverso que pueda ser, esté educado y conmovido por el honesto y recto que quiero ser.”

“A esta era del individualismo tan agudo le necesita seguir una era de socialización en donde la psicología nos ha enseñado claramente que uno es, gracias a los demás. No que uno necesita a los demás porque no se puede autoabastecer, esto es una secuela, porque nosotros no sabemos quienes somos, sino es gracias a lo que acontece en nuestro vínculo con los demás, desde el útero materno hasta el día que muramos, si tenemos la dicha de estar acompañados. Esto es el legítimo entusiasmo a estar vivos y lo digo sabiendo que estoy hablando en un momento de enorme crisis donde quizá toda la fatiga está en ver como llegamos a fin de mes o a fin de día. Casualmente cuando el tiempo de la obsesión por vivir nos roba el tiempo de disfrutar la vida, es cuanto más creativo hay que ser. Alguien que siente que aún en la mayor de las desgracias, mientras tenga con quien ser es rico de una riqueza que no la roba ningún ladrón, sabrá que tiene un lugar de privilegio y si observa alrededor podrá ver que hay muchísima gente que tiene de todo y en absoluto es feliz, porque le falta vincularidad.”

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