Esteban Peicovich

“El cambio de época lo encuentra lento y, como no sabe cambiar por dentro, tantea afuera. Tardó tanto en variar de ameba a pez, y después de reptar, en saltar de dinosaurio a pájaro que la velocidad actual lo atonta. No le es posible parar el mundo y bajarse.

Sí (quizá) saltar a otro envase. Y hace lo que hace. Se aligera de compromiso: tira lastre de hombre. Espíritu, piedad, utopía, y tantos ex lujitos más vuelan por la ventana. Se exilia de sí, busca un soporte menos cruel.

El que sea, con tal que la cosa se entienda y (sobre todo) no duela”.

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