Eduardo Mallea, Historia de una Pasión Argentina

“El espíritu constante que mueve nuestra historia es una acción alternada entre al ánimo de independencia y el ánimo de donación. Antes de haberse emancipado, ya estaba en la inteligencia de los primeros argentinos el comunicar esa emancipación a otros pueblos. En tal sentido nuestra influencia real en la América Hispana- en general toda- estará directamente relacionada con la calidad de nuestros propios constructores y no con ningún espíritu de conquista. En este país la humanidad da de sí, los vegetales dan de sí en su panorama de general ofrecimiento.

Pero la naturaleza no exterioriza, desarrolla, articula, ese ánimo original de donación porque sigue estando impulsada por el mismo espíritu que la ha creado. Cuando se interrumpe la presencia de esa determinación superior sobreviene la tragedia de Solness, el constructor, es decir la tragedia de la construcción que se alza gracias a la voluntad de poner piedra sobre piedra, pero que es a la postre creación no animada, creación estéril y triste.”

 

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