Cristián Conen

“Es importante entonces que el joven advierta qué tipo de unión viene como propuesta de la naturaleza. No cualquier tipo de unión. Para ver la propuesta de la naturaleza, hay que ver las tendencias que existen entre varón y mujer. Obviamente, la primera tendencia es la atracción sexual. La atracción es siempre una invitación a la unión. Ahora, ¿a qué tipo de unión se invita a unirse?, basta analizar cuáles son las tendencias del enamoramiento entre varón y mujer:
1) Tienden a estar juntos: lo normal en dos personas enamoradas es que quieran estar juntas. Lo anormal es que quieran estar separadas. Si están separados se extrañan. “Deseo estar con vos”.
2) El enamoramiento suspende la predisposición que una persona tiene a conocer íntimamente a otras. Cuando uno está enamorado, no tiene intenciones de conocer a otras mujeres o a otros hombres. El amor hace exclusiva esta tendencia. “Deseo estar solo con vos”.
3) Tercera tendencia: es tan fantástico lo que uno vive cuando está enamorado, ese nuevo ser que uno se percibe que es, que a veces se encuentra haciendo sacrificios por otra persona que no era capaz de hacer por nadie, que uno no quiere que pase lo que le pasa. “Deseo estar siempre con vos”.
4) Cuarta tendencia: es la fecundidad. No es solo dar vida a otro ser humano, esa es la máxima expresión de la fecundidad. Pero la fecundidad del enamoramiento tiene muchas más manifestaciones. Consiste en dar nueva vida a las cosas y situaciones que se relacionan con su historia, (canciones, lugares, etc) “deseo recrear todo con vos”. Entonces ¿que es lo que viene de la naturaleza, amorosamente hablando?, no cualquier unión. No una unión abierta porque frustraría el “deseo estar solo con vos”, no una unión pasajera, porque frustaría el “deseo estar siempre con vos”, y no una unión infecunda, porque frustaría el “deseo recrear todo con vos”. Lo que la humanidad ha llamado una unión exclusiva, permanente y fecunda, con todos los matices culturales, en cuanto a la forma de celebrar esa entrega, es el matrimonio.

Amamos con todo lo que somos. Somos corazón y cabeza. Debemos amar con corazón y cabeza, pero la segunda cuestión es que que debemos amar con todo lo que somos adecuados e integrados, es decir que la cabeza gobierne el corazón. No quiere decir gobernar, mutilar al corazón, suprimir al corazón. ¿Por qué, la inteligencia y la voluntad deben gobernar el mundo de las emociones, de los sentimientos y de los impulsos? Porque ve más, vemos todo el bien integral del otro, no vemos solo lo que nos provoca placer, sino que la cabeza puede ver lo que es la vocación de la otra persona, sus sueños, lo que le alegra, lo que le entristece, lo que le hace la vida agradable, lo que lo desarrolla”


“¿Qué es lo debido de los padres a los hijos?. Existe un desarrollo de la vida humana durante nueve meses en el útero materno. Pero después existe un desarrollo de la vida humana durante 20 años, fuera del útero materno. Es decir, lo que le deben los padres a los hijos es el servicio integral a la vida engendrada, el desarrollo de la vida engendrada en esos nueve meses. ¿Y cómo se desarrolla adecuadamente durante más o menos 20 años, que es lo que dura el proceso de educación, hasta que teóricamente puedan volar solos?. No hay reglas básicas, pero hay criterios básicos. Los dos criterios básicos son la autoridad y la ternura o calidez afectiva. Detrás de autoridad leamos, exigencia, normas, pautas, criterios, sanciones, estímulos, encargos. Detrás de calidez afectiva leamos presencia, disponibilidad, atención, expresión física, ternura, cariño, sonrisa. Está estudiado desde la psicología evolutiva y de la pedagogía en los últimos 30 años que no cualquier estilo de paternidad y maternidad, desarrolla y promueve los procesos de maduración de un hijo. El estilo óptimo es el “autoritativo” que es una combinación adecuada de autoridad y de ternura. Autoridad que deberá adaptarse en su ejercicio a la edad evolutiva del hijo. No es lo mismo la exigencia y la expresión de esa autoridad en un hijo de primera, segunda y tercera infancia, que en la adolescencia. Lo mismo la expresión de la ternura. Básicamente un estilo autoritativo, es una combinación adecuada de autoridad y de ternura, que promueve los factores de maduración de un hijo que fundamentalmente son:
1- La autovaloración positiva pero realista de sí mismo.
2- La fortaleza de su personalidad, sobre la base de la adquisición de valores.
3- La disposición al esfuerzo.
4- El sentido de la responsabilidad, el hacerse cargo de las decisiones y de las opciones.
5- El sentido del compromiso.
6- La empatía: la capacidad de alegrarse con las alegrías del próximo, y entristecerse con las tristezas del próximo.
7- La capacidad de enfrentar la frustración, el límite, el defecto que forma parte de nuestra condición humana.

Un pensamiento en “Cristián Conen”

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